El fatal día ha llegado, a las 6 am suena el despertador, es día de escuela y tiene que levantarse temprano, pero sin que el reloj hubiera sonado ella ya estaba despierta, mirando lentamente como el sol se cierne sobre la tierra, y como sus rayos la envuelven, pero a ella no llegan, no la tocan, el frio sigue adentro y una lagrima de hielo cae de su corazón.
La puerta de su cuarto se abre, su madre entra lentamente, desde hace mucho ha estado preocupada, incluso la invito a pasar la noche con ella, pero Karen dijo que no, que quería enfrentar esto sola, o simplemente quería estar sola.
-Hija ¿Estás bien?-
La niña voltea a su madre sin decir nada, con una mirada forzada a sonreír.
-Karen, si no quieres ir a la escuela…-
-Iré- Responde sorpresivamente
-¿Estás segura?-
-Si mamá-
¿Ir a la escuela la ayudará a distraerse? No lo sé, ella solo busca olvidar este día. No podemos decir que quiere irse de la casa porque ahí murió su padre, porque desde que eso pasó se cambiaron de casa a vivir con su tía, el lugar es más pequeño, pero finalmente ahí podrán tener un nuevo comienzo. Pero hoy, ya sea en la casa, o en la escuela, junto a su madre o su amiga, no hay diferencia, lo que ella siente no puede cambiarse, lo único que la consuela es el avance del reloj, sabiendo que este día llegará a su fin.
Iris permanece a su lado, aunque es algo incomodo para ella, quizás hubiera preferido que no viniera a la escuela porque enfrentarse a ella es hacerlo ante un dolor que no comprende del todo, sabe lo que es la ausencia de un padre, pero no imagina el sentimiento de saber que fueron tus manos los que lo privaron de la vida. Ni los profesores saben que decirle, temen que una palabra desate el dolor en ella lastimándola más.
El día entero se ha pasado en silencio, han estado juntas pero no ha dicho nada. Karen no tiene nada que decir, e Iris no sabe qué decir, sus conversaciones son cortas y directas al punto, solo les queda su compañía mutua.
En su casa, su madre está igual, no deja de pensar en lo que paso ese día trata de ser fuerte conteniendo las lágrimas, pronto regresará su hija y no quiere que la vea con los ojos hinchados. El timbre suena, hay alguien en la puerta, ella se levanta a abrir, y a al otro lado de la puerta está Xavier, el que una vez fue compañero de trabajo de Armando.
Después de que él se entero de todo lo sucedido, no dejó de culparse por no haberse dado cuenta antes; ha tratado desde ese entonces de ayudarlas en lo que puede y se ha convertido en un buen amigo, pese a que antes no se habían relacionado mucho más que limitándose a saludarse.
-Hola Sofía yo… no se qué hago aquí, pensé que estarías trabajando y aún así vine, pero estas aquí- Su nerviosismo se hace evidente
-Sí, pedí el día en el trabajo, yo, pensé que estaría toda la tarde aquí con Karen pero ella fue a la escuela, y me quede sola. Pero perdóname, pasa-
-Y estás bien así ¿Beatriz no está contigo?-
-Le dije que no faltara al trabajo por mí. Pero bueno, a que se debe tu visita –Xavier titubea en responder -¿Realmente pensaste que estaría aquí triste y llorando?-
-Quizás… un poco… sí. Pero sé que este día es duro para ti-
-No como lo ha de ser para Karen- Dice preocupada –Ella debe estar sufriendo mucho, y trata de ser fuerte, por eso yo debo serlo también, para que ella pueda llorar tranquilamente, mientras yo seco su llanto-
-¿Y acaso no te puedes permitir sentir dolor hoy? Tú también sufriste y no es justo que quieras reprimirlo-
-Soy madre Xavier, como madre, anteponemos a nuestros hijos a nuestras necesidades-
-Eso no puedo discutirlo-
-Pero quizás… si necesite hablar con alguien- Le dice a Xavier con tono melancólico.
Es hora del receso en la escuela de Karen; ella e Iris están en los baños. Karen se lava la cara una y otra vez, como si quisiera quitar esa sensación y que el agua se la lleve lejos, pero por más que restriegue su rostro el resultado no cambia, el sentimiento no se aleja y se está desesperando. Aprieta fuertemente los ojos por un instante cerrando los puños recargándose sobre el lavabo; Iris solo puede esperarla afuera, a pesar de que quiere animar a su amiga, no haya la forma, no hay palabras que le ayuden a hacerlo, la cercanía es el único apoyo que puede brindarle a su amiga, pero a la vez hay una distancia que las divide; Iris no puede saber lo que Karen está sufriendo, se aferra al hecho de que al menos está a su lado, y puede que no sea suficiente pero es todo lo que ella puede dar.
Karen quiere que el agua lave sus pesares, pero lo único que logra es que la cara se le ponga roja por tanto restregar en ella. Respira agitadamente mostrando un gran arrepentimiento, levanta la mirada al espejo y su respiración se congela, sus manos tiemblan, sus ojos quedan fijos, en aquel reflejo ve una sonrisa, una que por años le había prometido felicidad y que en ella ocultaba el dolor y la agonía, aquel hombre que con sus propias manos había privado de la vida se muestra nuevamente ante ella con esa sonrisa tan flamante como siempre. Para ella está visión dura una eternidad, pero en la realidad no dura más que un parpadeo, en un abrir y cerrar de ojos, él desaparece.
Ese sentimiento angustioso ha regresado, es imposible que esté aquí, y tratando de mostrarse calmada sale del baño donde Iris la espera, rápidamente su amiga nota la palidez de su rostro. El rojizo que había tomado por tanto tocarse la cara ha sido borrado por el impacto de ese momento dejando un blanco que denota miedo.
-¿Estás bien?- Pregunta preocupada
-Sí, no pasa nada-
-Vamos a desayunar entonces-
Las dos caminan rumbo a la cafetería, pero la reciente imagen que Karen acaba de ver, no deja de aparecer en la mente de ella y como lo hizo una vez con esa sonrisa empieza a dudar si es real o no.
Sofía por su parte ha tratado de ser fuerte, pero al final se ha desboronado en los brazos de Xavier, quien en calidad de amigo ha venido a hacerle compañía pues no puede imaginar lo difícil que debe ser para ella este día, y como Iris, solo le limita a estar a su lado.
Sorpresivamente Beatriz aparece, viendo la imagen de Sofía y Xavier que fácilmente puede ser malinterpretada, pero trata de no perder los estribos.
-Parece que ya tienes compañía Sofía-
Sofía retoma la compostura y seca sus lágrimas
-Beatriz, pensé que vendrías más tarde-
-No podía trabajar, estaba my preocupada por ti, pero alguien se me adelanto-
A Beatriz no le cae bien Xavier, para empezar porque era amigo de Armando y eso le hace creer que es cómplice, pero Sofía no desconfía de él y se crea un pequeño conflicto que no pasa a mayores, pero ella está dispuesta a proteger a su hermana de cualquier daño y por eso siempre está a la defensiva.
No hay que decir que a Xavier esto le incomoda, pues sabe que no tiene buena relación con Beatriz, y solo puede imaginarse las muchas teorías que nacen en la mente de ella sobre su presencia en la casa de Sofía.
-Creo que es mejor que las deje solas, tú eres mejor para hacerle compañía que yo- Dice él muy nervioso.
-Ya lo creo- Contesta Beatriz algo despectiva.
Antes de él se retire Sofía le sostiene la mano y lo mira con agradecimiento.
-Gracias Xavier, por todo-
Xavier se apena un poco pero responde al agradecimiento con una sonrisa.
-Cuando me necesites, estaré ahí-
Beatriz esta algo molesta y trata de agilizar la marcha de Xavier acompañándolo a la puerta no sin antes darle una advertencia.
-Más te vale que no quieras aprovecharte de mi hermana, ella ya ha tenido suficiente como para que tú vengas a empeorar las cosas-
-No te confundas Beatriz, Sofía es una gran mujer y estoy consciente de lo que dices, por eso quiero estar ahí para ella como un amigo que yo creo que eso es lo que necesita. Aunque me alegra ver que tú velas por su seguridad, yo he de salir sobrando-
-Probablemente- Ese comentario hace sentir un poco triste a Xavier, que parece ser innecesario -Pero a Sofía le agrada que estés cerca, así que no te alejes demasiado- Esta respuesta lo sorprende, es como si Beatriz le mostrara aceptación –Y más te vale que cumplas tu palabra y la apoyes cuando te necesite-
Xavier se limita a sonreír asegurando con la cabeza que su palabra es cierta. Luego de que esté se marchará Beatriz va a lado de su hermana, quien se nota un poco aliviada, a ella no le queda más que admitir que la compañía de Xavier puede hacerle mucho bien a su hermana, pero se asegurará de que esta vez lo que sucedió con Armando no se vuelva a repetir, por eso lo va a tener muy vigilado.
Para Karen en cambio, no parece encontrar la forma de sacar todo esto que siente. Acorralada entre sus propios sentimientos a lo último que pone atención es a la clases, solo mira hacia afuera buscando en el cielo una respuesta que le ayude a olvidar.
El sonar del timbre anuncia el término del día escolar, Iris se acerca a Karen con quien hoy no ha tenido mucha conversación, para preguntarle si se van juntas a casa. Karen respondiendo tardíamente aceptando la propuesta.
Ambas caminan lentamente, pero sin nada que decir, cada vez que a Iris se le ocurre un tema de conversación Karen solo responde secamente, ella se da cuenta de que su amiga no está para platicar como todos los días y como lo hace durante todas las horas de clases decide solo ser su compañía, que otra cosa no puede hacer.
Karen de pronto empieza a voltear bruscamente la mirada mostrándose asustada cada vez que lo hace. Al principio Iris no sabe qué hacer con esta reacción tan inusual, y solo puede preguntarle que le ocurre.
-Karen ¿Qué pasa?-
Karen voltea a ver a su amiga que se nota preocupada
-¿No lo viste?-
-¿A quién?- Responde confundida.
-A él ¿Es que no lo viste?-
-Karen no sé de que hablas-
Karen no sabe qué hacer, está segura de haber visto algo, pero su amiga no. Lo sucedido horas atrás parece estar repitiéndose y solo hace que la chica se ponga muy nerviosa y de nuevo tome ese pálido tono en su piel. Iris se preocupa y se acerca para saber que le sucede.
-Karen dime de quien estás hablando-
-De él-
-¿Él? Hablas de… tu padre-
-Iris no sé qué me pasa, me estoy volviendo loca, es como si estuviera aquí-
-Pero no lo está Karen, y lo sabes. Solo te sientes mal por este día. Trata de dejar de pensar en eso y ya verás cómo se irá-
-Eso espero- Responde a punto del llanto
Iris abraza a su amiga, quien libera unas lagrimas y luego prosiguen su camino, está vez Iris no deja de hablar, tratando de que Karen olvide por completo lo que significa esta fecha, apresurándose a llevarla a su casa donde sabe sabrán que hacer.
...CONTINUARÁ
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