Karen duerme y Sofía la mira mientras observa su sueño. Las lágrimas no dejan de caer del rostro de ella al contemplar a su hija y saber por todo lo que está pasando. Siente que a pesar de todo su esfuerzo no está logrando nada.
-¿Por qué Armando? ¿Por qué no la dejas sola y me permites ser feliz a su lado?- Murmura, y de pronto escucha una voz
-Porque ella es mía-
Ella se levanta al escuchar esa voz, sabe de quién es esa voz pero ¿Cómo podría estar escuchándola?
-¿Armando?- Dice dudosa
Trata de convencerse de que lo que pasó es imposible, ella no puede estar cayendo en este juego. Quizás está muy cansada, las malas noches le han afectado tanto que ya está oyendo voces. Y con esa idea en su mente, decide sentarse de nuevo y tratar de descansar un poco, ella debe estar bien, no puede caer ahora mientras su hija está intentando levantarse.
Karen está a un día de ser dada de alta porque su estado ya ha mejorado luego de la gran pérdida de sangre.
-Hija, ya falta poco para que estemos de nuevo en casa-
Karen sonríe suavemente pero todavía triste
-¿Qué pasa Karen? ¿No te alegra saber que volverás a casa?-
Pasan unos segundos hasta que Karen responde
-Iris no vino a verme, realmente ya no quiere acercárseme-
-Hija no digas eso, debió tener sus razones para no estar aquí. Quizás no la dejaron pasar por ser menor de edad. Pero seguramente cuando estés en casa ira a verte-
-¿Me lo aseguras?-´
Sofía no puede responder con certeza a eso, si le dice que si estaría mintiéndole a su hija y si le dice que no le rompería el corazón, así que a lo único que puede llegar es a un silencio lleno de dudas.
Karen se da cuenta de que no puede responder y solo voltea la mirada.
-¿Si regreso a casa seré feliz?- Le pregunta a su madre inesperadamente
Sofía se acerca a ella y con mucho amor, le sostiene las manos
-Luchare porque eso ocurra, haré que en donde sea, seas feliz, te lo prometo-
Karen sonríe y abraza a su madre, Sofía solo muestra su dolor por pensar en si podrá cumplir enteramente su juramento.
Es de noche, Sofía se ha quedado dormida mientras vigila a su hija, al igual que Beatriz y Xavier, que se quedaron dormidos esperando en la parte de afuera. Karen por su parte, está despierta, contemplando el rostro cansado de su madre.
-Nada cambiará ¿Verdad? Aunque regresé a casa, Iris no volverá, mi madre seguirá triste por mí, mi tía no dejará de trabajar tanto, y tú no estarás ahí-
Voltea la mirada a la ventana de la habitación, observando su tenue reflejo y que está acompañado por la silueta de su padre.
-No hija, todo seguirá igual, aunque tu madre luche, el dolor no se irá- Le responde Armando
-Quise creer, quise creer en lo que me dijo, en que podía ser feliz, pero no importa donde esté, no soy feliz-
-Pero sí hay un lugar donde puedes ser feliz, y es conmigo, ven conmigo hija, así todos serán felices-
Karen se levanta de la cama, y sin provocar un ruido se acerca a su madre.
-Tranquila mamá, yo haré que cumplas tu promesa, pronto todos seremos felices-
Y como un fantasma, comienza a caminar, sale de la habitación y nadie se percata de su ausencia.
Sofía comienza a moverse, hasta que por fin abre los ojos. Y lo primero que nota es que su hija no está. Rápidamente sale al pasillo gritando el nombre de su hija, provocando que Xavier y Beatriz también despierten.
-¿Qué ocurre?- Pregunta él.
-Karen, no está- Dice Sofía angustiada
-No creerás qué…- Dice Beatriz pensando en lo que sucedió la vez pasada cuando desapareció.
Comienzan a buscar por el hospital, preguntando a los encargados en turno, pero misteriosamente nadie la ha visto. Comienza una búsqueda frenética por encontrarla antes de que pase lo peor, pero sin resultados. Hasta que uno de los guardias avisa que ha sido encontrada en el techo del edificio, parada en el borde.
Rápidamente ellos suben para encontrarla y efectivamente, Karen está ahí, en a un paso de la muerte.
-¡Hija! No lo hagas- Grita su desesperada madre que quiere acercarse a ella.
Karen la mira con una gran sonrisa, se ven tan feliz y Sofía no puede entenderlo.
-No te preocupes mamá, pronto, todo estará bien de nuevo-
Y lentamente deja su cuerpo caer desde la cima del edificio de tres pisos. Ningún intento de salvarla fue suficiente, al final, ella tomo una decisión. Sofía por más que corrió no logró alcanzarla, solo llego para asomarse y ver el cuerpo ensangrentado de su hija yaciendo en el suelo.
. . .
-¿Por qué Armando? ¿Por qué no la dejas sola y me permites ser feliz a su lado?- Murmura, y de pronto escucha una voz
-Porque ella es mía-
Ella se levanta al escuchar esa voz, sabe de quién es esa voz pero ¿Cómo podría estar escuchándola?
-¿Armando?- Dice dudosa
Trata de convencerse de que lo que pasó es imposible, ella no puede estar cayendo en este juego. Quizás está muy cansada, las malas noches le han afectado tanto que ya está oyendo voces. Y con esa idea en su mente, decide sentarse de nuevo y tratar de descansar un poco, ella debe estar bien, no puede caer ahora mientras su hija está intentando levantarse.
Karen está a un día de ser dada de alta porque su estado ya ha mejorado luego de la gran pérdida de sangre.
-Hija, ya falta poco para que estemos de nuevo en casa-
Karen sonríe suavemente pero todavía triste
-¿Qué pasa Karen? ¿No te alegra saber que volverás a casa?-
Pasan unos segundos hasta que Karen responde
-Iris no vino a verme, realmente ya no quiere acercárseme-
-Hija no digas eso, debió tener sus razones para no estar aquí. Quizás no la dejaron pasar por ser menor de edad. Pero seguramente cuando estés en casa ira a verte-
-¿Me lo aseguras?-´
Sofía no puede responder con certeza a eso, si le dice que si estaría mintiéndole a su hija y si le dice que no le rompería el corazón, así que a lo único que puede llegar es a un silencio lleno de dudas.
Karen se da cuenta de que no puede responder y solo voltea la mirada.
-¿Si regreso a casa seré feliz?- Le pregunta a su madre inesperadamente
Sofía se acerca a ella y con mucho amor, le sostiene las manos
-Luchare porque eso ocurra, haré que en donde sea, seas feliz, te lo prometo-
Karen sonríe y abraza a su madre, Sofía solo muestra su dolor por pensar en si podrá cumplir enteramente su juramento.
Es de noche, Sofía se ha quedado dormida mientras vigila a su hija, al igual que Beatriz y Xavier, que se quedaron dormidos esperando en la parte de afuera. Karen por su parte, está despierta, contemplando el rostro cansado de su madre.
-Nada cambiará ¿Verdad? Aunque regresé a casa, Iris no volverá, mi madre seguirá triste por mí, mi tía no dejará de trabajar tanto, y tú no estarás ahí-
Voltea la mirada a la ventana de la habitación, observando su tenue reflejo y que está acompañado por la silueta de su padre.
-No hija, todo seguirá igual, aunque tu madre luche, el dolor no se irá- Le responde Armando
-Quise creer, quise creer en lo que me dijo, en que podía ser feliz, pero no importa donde esté, no soy feliz-
-Pero sí hay un lugar donde puedes ser feliz, y es conmigo, ven conmigo hija, así todos serán felices-
Karen se levanta de la cama, y sin provocar un ruido se acerca a su madre.
-Tranquila mamá, yo haré que cumplas tu promesa, pronto todos seremos felices-
Y como un fantasma, comienza a caminar, sale de la habitación y nadie se percata de su ausencia.
Sofía comienza a moverse, hasta que por fin abre los ojos. Y lo primero que nota es que su hija no está. Rápidamente sale al pasillo gritando el nombre de su hija, provocando que Xavier y Beatriz también despierten.
-¿Qué ocurre?- Pregunta él.
-Karen, no está- Dice Sofía angustiada
-No creerás qué…- Dice Beatriz pensando en lo que sucedió la vez pasada cuando desapareció.
Comienzan a buscar por el hospital, preguntando a los encargados en turno, pero misteriosamente nadie la ha visto. Comienza una búsqueda frenética por encontrarla antes de que pase lo peor, pero sin resultados. Hasta que uno de los guardias avisa que ha sido encontrada en el techo del edificio, parada en el borde.
Rápidamente ellos suben para encontrarla y efectivamente, Karen está ahí, en a un paso de la muerte.
-¡Hija! No lo hagas- Grita su desesperada madre que quiere acercarse a ella.
Karen la mira con una gran sonrisa, se ven tan feliz y Sofía no puede entenderlo.
-No te preocupes mamá, pronto, todo estará bien de nuevo-
Y lentamente deja su cuerpo caer desde la cima del edificio de tres pisos. Ningún intento de salvarla fue suficiente, al final, ella tomo una decisión. Sofía por más que corrió no logró alcanzarla, solo llego para asomarse y ver el cuerpo ensangrentado de su hija yaciendo en el suelo.
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