NUBES GRISES Capítulo 3: La oscuridad. Parte 2

Sofía está en la sala, estuvo esperando a que Karen decidiera salir para hablar pero la angustia, la espera y las horas terminaron por rendirla y se quedó dormida. No nota cuando Karen baja, ella va despacio, con la mirada vacía sin mostrar emoción alguna. Ella se queda viendo detenidamente a su madre mientras duerme, pero no reacciona, solo la mira hasta que decide seguir su camino.
Se dirige a la cocina, y toma un cuchillo bien afilado, lo mira lentamente llegando a reflejarse sus ojos en él y por un instante puede ver los ojos de su padre. Baja el cuchillo y sale de nuevo a la sala y vuelve a subir para entrar en el baño que se encuentra en la parte de arriba.
Mira al espejo fijamente y sonríe levemente mientras su padre aparece detrás de ella y toma la mano que tiene el cuchillo y lo acerca a su rostro.
-Es tiempo Karen-
Baja de nuevo el cuchillo y lo acerca a su otra mano en el lugar de la muñeca y moviendo su mano la corta, abriéndose una herida en la vena, empezando a brotar una gran cantidad de sangre que no se detiene, a ella le duele la herida y por un momento se asusta pero su padre la abraza.
-No tengas miedo, solo así terminará-
Usando su otra mano se dirige a la otra muñeca y también la corta, mostrándose más tranquila. Mira como la sangre brota de sus manos, y regresa los ojos al espejo, pero su padre ya no está, lo busca con la mirada pero no lo ve y se angustia un poco.
-Papá ¿Papá?... No me dejes sola- Comienza a llorar silenciosamente sintiéndose sola; se sienta en el piso del baño y espera que el final llegue.

Sofía que se ha quedado dormida en la sala al fin despierta. Se da cuenta que ya es de noche y su primera preocupación es su hija. Se levanta rápidamente y sube las escaleras y va a la habitación de su hija, se acerca a la puerta para escuchar si aún llora, pero no oye nada, asume que quizás se haya quedado dormida y se siente un poco mal porque no sabe si ella quiso acudir a su madre pero al verla dormida decidió no molestarla. Abre lentamente la puerta para ver si efectivamente está dormida, pero cuando mira su cuarto ella no está. La busca con la mirada, la llama, pero no hay respuesta.
Se dirige a la cocina, pero del mismo modo no la ve, ya empieza a preocuparse pues ya es muy noche como para que no esté en su cama. De nuevo recorre la sala pero nada, la llama repetidas veces y en eso decide ir a ver a su hermana, quizás esté con ella y no la han escuchado. Sube apresurada a la habitación de Beatriz y la abre bruscamente despertándola.
-Sofía ¿qué ocurre?-
-¿No está Karen contigo?-
-No- Dice todavía somnolienta –A de estar durmiendo-
-No, ya busque por todos lados y no la veo, no me responde cuando la llamo. No está-
Cuando Sofía le dice a Beatriz que Karen no está el sueño se desvanece y se levanta para ayudar a su hermana a buscarla ¿Habrá huido? Piensa su madre, ha sufrido tanto que quizás escapo. Alterada la busca y Beatriz también, revisan en las habitaciones, Beatriz baja para ver de nuevo en la sala y la cocina y Beatriz revisa de nuevo su cuarto, el de su hermana y el de su hija, pero nada, por último va al baño y cuando lo abre al fin la encuentra, pero la forma en que la encuentra hace que lance un grito, Karen está en el piso del baño, con mucha sangre a su alrededor proveniente de sus muñecas, desvanecida por la pérdida de sangre.
Sofía se desespera al ver a su hija en ese estado y trata de que reaccione, pero Karen está muy débil, Beatriz llega llamada por los gritos de su hermana para encontrarse con la misma escena, y aunque está alterada por lo que ve, encuentra un poco de calma, lo suficiente como para buscar el teléfono y llamar al hospital en busca de asistencia para Karen que está a punto de morir.

Las horas pasaron, por suerte la atención médica llegó oportunamente y aunque está delicada, Karen esta fuera de peligro, más el intento de suicidio no es algo para tomarse tan a la ligera. Luego de un tiempo, mucho descanso y trasfusiones por la pérdida de sangre, Karen está estable y por fin despierta. Sofía ha permanecido a su lado todo el tiempo, tratando de estar presente para cuando esta abriera los ojos.
-¿Mamá?-
-Karen, amor, me alegra que estés bien- Abraza a su hija con mucho cariño y alivio al ver que por fin despertó –Me preocupé tanto, creí que te perdería-
Karen no dice nada, tampoco responde al abrazo, se ve afligida al ver a su madre tan dolida y no siente que merezca su cariño.
-¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué te lastimaste de esta manera?-
Karen mira de frente a su madre quien llora porque no sabe que llevo a su hija a tal acto y comienza a llorar.
-Es que sólo así podría terminar-
-¿De qué estás hablando Karen?-
-Iris ya no quiere ni acercárseme, le hice tanto daño, y cada vez que tú me ves solo hay tristeza, aunque sonrías, noto tu llanto, por eso quería regresar con él, él solo sonríe, cada vez que lo veo sonríe, a pesar de lo que hice, está feliz-
-¿Quién Karen?-
-Mi padre- Esa respuesta es inesperada para Sofía
-¿Tu padre? ¿Cómo que tu padre?-
-Quiero volver con él, así tú no sufrirás y el yo estaré a su lado-
-No digas eso, yo no quiero perderte- Dice angustiada –Entiende que tu padre ya no está y él no te está diciendo nada… solo te duele demasiado-
Karen la mira con tristeza
-Lo ves, de nuevo estás triste-

Karen se ha quedado en el hospital reposando por unos días más mientras se recupera del todo, ahí mismo llega su terapeuta que la atiende puesto que un intento de suicidio no es algo que se deba tomar a la ligera.
-Hola Karen-
Ella no responde, solo la mira algo triste
-¿Cómo te sientes?-
-Usted no quiere saber cómo me siento, solo quiere saber porque hice lo que hice-
-Ciertamente es así, pero también estoy preocupada por ti-
-Y ese es el problema, todos están preocupados por mi y por eso sufren, yo sufro, por eso lo hice, para que ya nadie sufriera más-
-Karen, tu madre te quiere mucho, ella no estaría feliz si tú te vas de esa manera-
-Sé que le dolería, pero si no estoy se iría un gran peso de ella. Por mí ella siempre está triste, por mi Iris está sufriendo y se quedó sola, por mí, mi tía tiene que trabajar muchas horas, sino fuera por mí… pero hay alguien que siempre sonríe-
-¿De quién hablas Karen?-
-Mi padre, cuando lo veo siempre está sonriendo- Muestra una sonrisa triste –Y por eso quería ir con él, para que sonriéramos juntos, para ser feliz como antes. Al principio le tenía miedo, porque pensé que me odiaba, pero no es así, me perdono y me pide que esté a su lado, y yo quiero estar a su lado-

Al salir de la sesión, la terapeuta habla con Sofía y Beatriz
-¿Cómo está?-
-Está bastante afectada, al parecer el rechazo que sintió de su amiga fue lo que desencadeno todo esto-
-¿Pero se pondrá mejor?- Pregunta su madre muy preocupada
-Tengo fe en que sí, llevará tiempo como ya le dije antes, yo también daré mi mayor esfuerzo para que ella pueda salir adelante, pero esto tiene que ser un trabajo entre todas, ustedes tienen que apoyarla mucho y darle mucho cariño. También deben vigilarla pues esto podría repetirse-
-¿Cree que lo vuelva a hacer?-
-Hay una posibilidad, está inestable. Es mejor no correr riesgos-

Llegada la noche, Sofía está vigilando a su hija en su habitación. Beatriz y Xavier están en la parte de afuera. Sofía, Beatriz y hasta Xavier siempre están presentes para vigilarla, tienen que asegurarse de que esto no vuelva a suceder. No la dejan ni ir al baño sola por miedo a que pueda intentar algo.

-No puedo creer que aunque Armando se haya ido, las siga haciendo sufrir de esta manera- Dice Beatriz bastante molesta
-Son malos recuerdos, que sé podrán superar- Le responde Xavier
-Esos no son malos recuerdos- Dice Beatriz alzando un poco la voz –Son una pesadilla en vida. No tienes idea de lo que ellas están pasando. Pero bien que Armando era tu gran amigo, seguramente estás disfrutando todo esto-
-Ya basta Beatriz- Responde él –Me estoy cansando de esa actitud que tienes conmigo, como si yo fuera el culpable de todo. Ciertamente fui amigo de Armando, y créeme que me siento culpable por no haberme dado cuenta a tiempo de las atrocidades que hacía. Pero no por la relación que haya tenido con él me veas como si fuera como él. Si pudiera retroceder el tiempo y cambiar todo lo haría-
Beatriz sabe que está haciendo mal al desquitarse con él y se disculpa.
-Perdóname, es solo que… me siento tan frustrada- Dice ella con algo de arrepentimiento.
-Lo sé, además sigues molesta con Armando, y creo que decidiste desahogar tu furia conmigo-
-No debería hacerlo, solo quiero protegerlas y verlas felices de nuevo-
-Pues no queda más que estar con ellas, y darles todo nuestro apoyo, tú apoyo, es la fortaleza que les hace falta-
-¿Y si no soy lo bastante fuerte?- Dice ella afligida
-Pues entonces estoy yo, para dividir las cargas-
Xavier le sonríe tratando de calmarla y Beatriz se siente mejor mirando fijamente la puerta de la habitación donde están Sofía y Karen.


...CONTINUARÁ
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