Capítulo 2: La lluvia
Karen regresa de la escuela, cuando llega a su casa tiene miedo, mira fijamente la puerta a unos metros de ella ¿Qué pasará cuando entre? No tiene a donde ir, no hay otro lugar, solo puede regresar y esperar que la pesadilla acabe.
Entra temblorosa, su padre probablemente no esté ahí, pero puede estarlo y eso la hace sentirse nerviosa. Respira profundamente tratando de dar pasos más seguros. No ve a nadie ‘Ya llegue’ dice con miedo, no ve a su madre ¿Acaso pasó de nuevo? Corre a la cocina y se ve tranquila, sube a los cuartos y su madre sale del su habitación.
Puede respirar calmada por ahora y se acerca a abrazar a su madre.
-Discúlpame hija, parece que te preocupe, pero no escuche cuando llegaste-
-No importa-
-Karen, tengo que hablar contigo-
Sofía le dice a su hija que es momento de irse, el primer golpe recibido no será el último. Karen lo entiende aunque no sabe si es una buena idea, a pesar del miedo, el sentimiento de amor a su padre la hace dudar, pero sabe que su madre no lo haría si no fuese necesario.
La ropa entra en las maletas, cada minuto las acerca a la liberación de esta tortura. Sofía aun esta herida, las huellas de la confrontación anterior aun se sienten, pero su hija con una animo solidario la ayuda a completar el equipaje.
Las maletas ya están en la sala. Faltan 20 minutos para las 5, cuando Beatriz llegará y las alejara de Armando, saben que él no se quedará con los brazos cruzados, pero es mejor irse y pelear por ser libre, que quedarse y luchar por la vida.
Karen llama a su madre, al parecer hay algo que no encuentra sin lo cual no quiere irse, y está llega a ayudarla.
-¿Qué ocurre hija?-
-No encuentro la pulsera que me regalaron en mi cumpleaños-
-Hija no podemos perder tiempo, tu tía llegará pronto-
-Pero no quiero irme si no la encuentro-
-¿Por qué?-
-Porque esa pulsera me la regalaron tú y papá, en esos momentos en los que éramos una familia feliz- Karen está al borde del llanto.
Su madre se conmueve y la abraza.
-Quizás es momento de olvidarte de eso-
-No mamá, quiero olvidarme de lo que nos está pasando ahora, pero no quiero olvidar ese instante, en el que tuve una familia donde podía sentirme segura, donde era feliz. Si algo quiero recordar es eso-
Sofía entiende que su hija atesore los buenos recuerdos, y le ayuda en lo que puede. Al cabo de unos minutos encuentran la pulsera. Sofía la coloca en el brazo de su hija y le da un beso. Bajan las escaleras, ya no falta mucho para que Beatriz llegue, pero al llegar a la sala, ya hay alguien allí.
Armando llegó antes de lo esperado, mirando fijamente las maletas. Los rostros de Sofía y Karen quedan inertes, no saben que sentir, y por unos instantes creen que tiene una pesadilla.
-¿Y a que se deben la maletas?... Sofía- Dice mientras vuelve hacia ella su mirada sonriente pero llena de ira. En ese momento se dan cuenta de que esa pesadilla era real, lo último que querían es lo primero que pasa.
-¿Pensaban ir a algún lado?- El corazón acelerado les impide responder, las palabras han sido bloqueadas por el miedo y Armando se molesta alzando la voz y perdiendo su sonrisa -¡Respóndeme!-
Karen retrocede protegiéndose tras su madre pero está sabe que es momento de enfrentarlo.
-Sofía- Dice recuperando la calma o algo de ella -¿Qué planeas hacer?-
Reúne todo el valor que puede y le responde –Alejarnos de ti ¡Y de la miseria que has sembrado en nuestras vidas!-
-¿Miseria?-
-Conmigo hiciste lo que quisiste y fui capaz de soportarlo confiando en que a Karen jamás la lastimarías; pero eso se acabo, me demostraste que no tienes corazón ni siquiera por tu hija, y voy a salvarla de ti-
-¿Crees que puedes quitármela?- Sube el primer escalón –Entiendes que yo soy quien manda- Sigue avanzando, Karen y su madre se resguardan en la pared cercana a la escalera –Y no tienes el poder para alejarme de ella- La sonrisa maniática de Armando solo hace ver que está situación no terminara bien. Armando saca lentamente un lapicero de punta fina de su camina mientras mira a su esposa quien en ese momento aleja a Karen haciéndola retroceder pero está no está muy de acuerdo hasta que ve a su padre abalanzarse hacía su madre clavándole el lapicero en el hombro Armado la presiona contra la pared aumentando su dolor.
Se acerca a su oído mientras mueve el lapicero lastimándola aún más –Yo soy quien tiene el poder en esta casa ¡Tú no eres nadie!- Saca el lapicero con total salvajismo haciéndola caer de dolor y con el mismo artefacto le da un golpe en la cabeza provocándole una gran herida.
Armando mira fijamente a Sofía quien está en el suelo bastante afectada por los golpes de su esposo; vuelve a sostener el lapicero ensangrentado con gran fuerza y con una mirada asesina se prepara para seguir golpeándola.
-Nunca permitiré que la tengas-
Karen sabe que su padre está vez está no solo quiere herirla para infundirle temor, esta decido a matarla y ella no lo permitirá, antes de que su padre le de otro golpe a su madre Karen interviene, lo empuja tomándolo por sorpresa y haciéndolo perder el equilibrio y cayendo por las escaleras hasta caer al suelo. Karen no quería que él sé lastimara, pero tampoco quería que lastimara a su madre.
Beatriz llega a la casa y se da cuenta de que el carro de Armando está estacionado afuera y lo primero que piensa es que las descubrió y debe haberlas golpeado y lastimado más que nunca, así que sale rápidamente del carro mientras en su celular marca a la policía por si las consecuencias llegan a extremos insospechados. Entra a la casa con cautela y lo primero que ve son las maletas. Avanza lentamente si escuchar un solo ruido en la casa, actúa cautelosa y grita el nombre de su hermana esperando que le responda, hasta que ve una mano en el suelo, se acerca y mira a Armando que está inmóvil en el piso, con una gran mancha de sangre que brota de su cabeza. Ella piensa ¿Qué rayos ha pasado aquí? La policía contesta, se escucha levemente a una mujer tras el teléfono pero Beatriz no responde, el impacto de verlo muerto es grande. Mira hacia arriba y ve a Sofía pegada a la pared inconsciente y a Karen de rodillas frente a la escalera con los ojos fijos y con lágrimas en ellos, pero no llora, no se mueve, casi no respira. La escalera de esta casa está hecha de concreto, y un mal golpe ha acabado con la vida de Armando ¿Fortuna? ¿Maldición? Hoy se han liberado de una prisión disfrazada con una sonrisa, pero el corazón de una niña ha quedado marcado para siempre, sabiendo que aunque fue un accidente, ha matado a su padre.
...CONTINUARÁ
Karen regresa de la escuela, cuando llega a su casa tiene miedo, mira fijamente la puerta a unos metros de ella ¿Qué pasará cuando entre? No tiene a donde ir, no hay otro lugar, solo puede regresar y esperar que la pesadilla acabe.
Entra temblorosa, su padre probablemente no esté ahí, pero puede estarlo y eso la hace sentirse nerviosa. Respira profundamente tratando de dar pasos más seguros. No ve a nadie ‘Ya llegue’ dice con miedo, no ve a su madre ¿Acaso pasó de nuevo? Corre a la cocina y se ve tranquila, sube a los cuartos y su madre sale del su habitación.
Puede respirar calmada por ahora y se acerca a abrazar a su madre.
-Discúlpame hija, parece que te preocupe, pero no escuche cuando llegaste-
-No importa-
-Karen, tengo que hablar contigo-
Sofía le dice a su hija que es momento de irse, el primer golpe recibido no será el último. Karen lo entiende aunque no sabe si es una buena idea, a pesar del miedo, el sentimiento de amor a su padre la hace dudar, pero sabe que su madre no lo haría si no fuese necesario.
La ropa entra en las maletas, cada minuto las acerca a la liberación de esta tortura. Sofía aun esta herida, las huellas de la confrontación anterior aun se sienten, pero su hija con una animo solidario la ayuda a completar el equipaje.
Las maletas ya están en la sala. Faltan 20 minutos para las 5, cuando Beatriz llegará y las alejara de Armando, saben que él no se quedará con los brazos cruzados, pero es mejor irse y pelear por ser libre, que quedarse y luchar por la vida.
Karen llama a su madre, al parecer hay algo que no encuentra sin lo cual no quiere irse, y está llega a ayudarla.
-¿Qué ocurre hija?-
-No encuentro la pulsera que me regalaron en mi cumpleaños-
-Hija no podemos perder tiempo, tu tía llegará pronto-
-Pero no quiero irme si no la encuentro-
-¿Por qué?-
-Porque esa pulsera me la regalaron tú y papá, en esos momentos en los que éramos una familia feliz- Karen está al borde del llanto.
Su madre se conmueve y la abraza.
-Quizás es momento de olvidarte de eso-
-No mamá, quiero olvidarme de lo que nos está pasando ahora, pero no quiero olvidar ese instante, en el que tuve una familia donde podía sentirme segura, donde era feliz. Si algo quiero recordar es eso-
Sofía entiende que su hija atesore los buenos recuerdos, y le ayuda en lo que puede. Al cabo de unos minutos encuentran la pulsera. Sofía la coloca en el brazo de su hija y le da un beso. Bajan las escaleras, ya no falta mucho para que Beatriz llegue, pero al llegar a la sala, ya hay alguien allí.
Armando llegó antes de lo esperado, mirando fijamente las maletas. Los rostros de Sofía y Karen quedan inertes, no saben que sentir, y por unos instantes creen que tiene una pesadilla.
-¿Y a que se deben la maletas?... Sofía- Dice mientras vuelve hacia ella su mirada sonriente pero llena de ira. En ese momento se dan cuenta de que esa pesadilla era real, lo último que querían es lo primero que pasa.
-¿Pensaban ir a algún lado?- El corazón acelerado les impide responder, las palabras han sido bloqueadas por el miedo y Armando se molesta alzando la voz y perdiendo su sonrisa -¡Respóndeme!-
Karen retrocede protegiéndose tras su madre pero está sabe que es momento de enfrentarlo.
-Sofía- Dice recuperando la calma o algo de ella -¿Qué planeas hacer?-
Reúne todo el valor que puede y le responde –Alejarnos de ti ¡Y de la miseria que has sembrado en nuestras vidas!-
-¿Miseria?-
-Conmigo hiciste lo que quisiste y fui capaz de soportarlo confiando en que a Karen jamás la lastimarías; pero eso se acabo, me demostraste que no tienes corazón ni siquiera por tu hija, y voy a salvarla de ti-
-¿Crees que puedes quitármela?- Sube el primer escalón –Entiendes que yo soy quien manda- Sigue avanzando, Karen y su madre se resguardan en la pared cercana a la escalera –Y no tienes el poder para alejarme de ella- La sonrisa maniática de Armando solo hace ver que está situación no terminara bien. Armando saca lentamente un lapicero de punta fina de su camina mientras mira a su esposa quien en ese momento aleja a Karen haciéndola retroceder pero está no está muy de acuerdo hasta que ve a su padre abalanzarse hacía su madre clavándole el lapicero en el hombro Armado la presiona contra la pared aumentando su dolor.
Se acerca a su oído mientras mueve el lapicero lastimándola aún más –Yo soy quien tiene el poder en esta casa ¡Tú no eres nadie!- Saca el lapicero con total salvajismo haciéndola caer de dolor y con el mismo artefacto le da un golpe en la cabeza provocándole una gran herida.
Armando mira fijamente a Sofía quien está en el suelo bastante afectada por los golpes de su esposo; vuelve a sostener el lapicero ensangrentado con gran fuerza y con una mirada asesina se prepara para seguir golpeándola.
-Nunca permitiré que la tengas-
Karen sabe que su padre está vez está no solo quiere herirla para infundirle temor, esta decido a matarla y ella no lo permitirá, antes de que su padre le de otro golpe a su madre Karen interviene, lo empuja tomándolo por sorpresa y haciéndolo perder el equilibrio y cayendo por las escaleras hasta caer al suelo. Karen no quería que él sé lastimara, pero tampoco quería que lastimara a su madre.
Beatriz llega a la casa y se da cuenta de que el carro de Armando está estacionado afuera y lo primero que piensa es que las descubrió y debe haberlas golpeado y lastimado más que nunca, así que sale rápidamente del carro mientras en su celular marca a la policía por si las consecuencias llegan a extremos insospechados. Entra a la casa con cautela y lo primero que ve son las maletas. Avanza lentamente si escuchar un solo ruido en la casa, actúa cautelosa y grita el nombre de su hermana esperando que le responda, hasta que ve una mano en el suelo, se acerca y mira a Armando que está inmóvil en el piso, con una gran mancha de sangre que brota de su cabeza. Ella piensa ¿Qué rayos ha pasado aquí? La policía contesta, se escucha levemente a una mujer tras el teléfono pero Beatriz no responde, el impacto de verlo muerto es grande. Mira hacia arriba y ve a Sofía pegada a la pared inconsciente y a Karen de rodillas frente a la escalera con los ojos fijos y con lágrimas en ellos, pero no llora, no se mueve, casi no respira. La escalera de esta casa está hecha de concreto, y un mal golpe ha acabado con la vida de Armando ¿Fortuna? ¿Maldición? Hoy se han liberado de una prisión disfrazada con una sonrisa, pero el corazón de una niña ha quedado marcado para siempre, sabiendo que aunque fue un accidente, ha matado a su padre.
...CONTINUARÁ











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